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 Por: Eduardo Brizio / ebrizio@hotmail.com  

Hagan sus apuestas

Vaya pobreza balompédica que nos han regalado durante la gran fiesta del futbol nacional, los partidos han sido mediocres, aburridos por momentos, sin sorpresas, carentes de emoción y sobre todo con pocos goles.

Y miren ustedes que yo he sido un defensor del sistema de competencia que se practica en México, discutiendo contra sus detractores quienes preferirían los torneos largos, cuyo campeón sería el que obtuviera más puntos después de 38 fechas; pero la verdad sea dicha, cada vez es más difícil encontrar argumentos a favor de la liguilla.

El consuelo era chutarse 17 jornadas como aperitivo, para que luego llegara el banquete, encuentros trepidantes, en donde el octavo lugar bien podía eliminar al primero, perpetuando el mito de “la maldición del súper líder”, volteretas épicas, entrega pasión; sin embargo, de a poco, todo esto ha venido a menos para encontrarnos con situaciones híper predecibles, que terminan por opacar la otrora festividad.

Y miren que los directivos al percatarse de lo anteriormente mencionado, hicieron un esfuerzo, ponderando “el gol de visitante” como primer criterio de desempate en el caso de que el marcador global terminara igualado, antes que la mejor posición en la tabla; toda vez que los equipos “ya se habían aprendido el caminito”, ir a especular en el juego de ida, sacar un buen resultado y con la ventaja de recibir en el partido de vuelta, “coyotear” el marcador; pero fue inútil, tal y como lo demuestran estas finales que han estado cobijadas por la mediocridad.

Baste mencionar que en los cuartos de final, tres de las cuatro series terminaron empatadas en el global, de nada sirvió el gol de visitante y finalizaron decidiéndose por la mejor posición en la tabla. Las semifinales, “no cantaron mal las rancheras” y acabaron por ser muy disparejas.

Pero no todo está perdido y los duelos de la gran final podrían salvar la liguilla. Se trata de una final inédita disputada entre dos equipos de la sultana del norte, en donde supuestamente se encuentra la mejor afición de México.

Los rayados saltarán al terreno de juego como favoritos, utilizando a diez futbolistas no nacidos en México en su oncena inicial (El cancerbero Hugo González será el único nacional que vio la primera luz en el terruño querido), mientras que Tigres lo hará con seis extranjeros y cinco “mexicas”.

Y digo que los dirigidos por Tony Mohamed son los favoritos, porque las estadísticas obran en su favor. Terminaron en primer lugar, fueron la mejor defensiva de la competencia; así como el equipo más goleador, lo que le otorgó la distinción de poseer la mejor diferencia de goles. Cuentan entre sus filas con el colombiano Avilés Hurtado, quien resultó el rompe redes del torneo y cierran en casa.

Los Tigres por su parte disputarán su tercera final consecutiva, cuentan con un plantel muy competitivo y aunque juegan “con el freno de mano puesto”, pueden dar la sorpresa merced a la gran experiencia que tiene Ricardo el Tuca Ferreti… hagan sus apuestas...

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