En la opinión de...

 Por: Profr. Enrique Mendoza Guillén  

Recuerdo Arbitral del 2007

“Me parece que Armando Archundia Téllez, verdaderamente cumplió con sus sueños y alcanzó las metas que se trazó para llegar a ser considerado como uno de los mejores árbitros internacionales mexicanos”, comentaba el periodista Jesús García Sandoval en una revista de futbol del año 2007.

“Armando es un hombre de metas”, afirmaba Jesús García sobre lo que nuestro compatriota había realizado en la Copa del Mundo de Alemania 2006, destacando sus actuaciones arbitrales que ya forman parte de su brillante carrera deportiva.

Archundia tiene estudios universitarios, primero se tituló como Economista y posteriormente terminó su licenciatura como Abogado.

“Sin duda alguna es uno de los mejores árbitros mexicanos del momento”, destacaba García Sandoval. 

Archundia tenía entonces 40 años de edad, desde niño creció acostumbrado a alcanzar los objetivos que se proponía, dichos logros los va dejando en el baúl de los recuerdos para proponerse nuevas metas, como la que desde ahora ha definido: dirigir quizá la final del Mundial 2010, afirmaba García en su artículo.

Para entonces Armando cumplirá 44 años de edad, “lo que no será problema para cumplir con mi meta, porque siempre me he propuesto ser el mejor en lo que hago” confesaba en la entrevista.

Siempre tomó una actitud decidida
Enrique Mendoza Guillén, miembro de la comisión de árbitros de la FEMEXFUT, nos comentó una anécdota importante: “Creo que en el año de 1972, cuando ya había ganado todo como árbitro en esa época, estaba en una cancha para dirigir un partido de aficionados al cual me habían invitado. Entonces, se me acercó un jovencito flaquito vestido de árbitro, y me preguntó si yo era Enrique Mendoza Guillen, le conteste que sí y me respondió “Algún día Yo seré igual o mejor que Usted y estaré en una Copa del Mundo”, lo felicité por pensar así y le invité a seguir trabajando con esa mentalidad” y ¿quién creen que era ese jovencito?... pues precisamente Benito Armando Archundia Téllez.

“Armando es un orgulloso producto del futbol llanero, practicó el futbol primero como defensa y posteriormente como volante ofensivo”, comenta Luis, su hermano mayor, y agrega que “fueron compañeros de juego en las canchas del rumbo de Tlalnepantla y Tenayuca”. 

Era el año de 1977, cuando nos afiliamos a un colegio de árbitros de la liga “Carlos Lozano” y ahí empezamos a ser jueces de línea, recuerda Luis Archundia.

“Qué canchas empastadas ni que nada, eran campos de tierra, donde el viento levantaba tremendas polvaredas”, ahí se forjó Armando y su hermano, felices correteando un balón y luego dirigiendo partidos.

Armando era el Delegado, defensa central y capitán del equipo Dundes, además “fuimos Campeones”, destaca el hermano mayor de la familia Archundia Téllez.

Tras muchos meses de andar arbitrando por esos campos, donde los hermanos Archundia lo hacían con la entrega, pasión y alegría de gente enamorada del futbol, Armando dirigió juegos en la histórica Liga Española y en la Escuela de futbol del Club América, hasta que se asomó al arbitraje profesional.

Su debut profesional lo realizó el 24 de agosto de 1985 en Teotihuacán, en un partido de Tercera División, donde fue designado como juez de línea.

Después de tres años en esa categoría y posterior participación en la Segunda División B donde logró buenas actuaciones, estaba listo para dirigir partidos en la Primera División profesional mexicana.

Armando recuerda: “Mi debut fue en el año de 1991, dentro del Torneo Copa México, en el juego Necaxa vs. Cobras de Ciudad Juárez y en la Liga fue en el encuentro Toluca vs. Santos, el 29 de septiembre de 1991”, lo recuerda bien el árbitro mexicano que hoy es reconocido como uno de los mejores del mundo.

Armando sabía lo que quería

El oriundo de Tlalnepantla, Edo. Mex., estaba consciente de que debía ponerlo todo para alcanzar sus objetivos.

Lo que expresó alguna vez a Enrique Mendoza Guillén en un llano futbolero seguía más vivo que nunca en el corazón y mente de nuestro personaje.

"Tuve que trabajar muy duro, por eso he tenido resultados positivos”. He participado en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Atenas 2004; el Mundial Sub-17 de 1993 en Japón; Dos Mundiales Sub-20: en el 2003 en Emiratos Árabes y en el 2005 en Holanda; una Copa Confederaciones 2001, en Corea-Japón; el Mundial de Clubes de 2005 en Japón, donde dirigí la gran Final entre el Sao Paulo (Brasil) vs. Liverpool (Inglaterra), con el triunfo para los Paulistas por 1 gol a 0, recuerda Armando con gran sonrisa.

Pero el mayor logro profesional de Armando estaba por venir, su destacada participación en el Mundial de Alemania 2006, donde ganó grandes elogios y escribió su nombre con letras de oro en la historia del arbitraje mundial al haber arbitrado 5 PARTIDOS EN UNA COPA DEL MUNDO, ALGO QUE NINGUN OTRO ÁRBITRO HABIA LOGRADO ANTES.

1. Primera ronda, República Checa 0:2 Italia
2. Primera ronda, Brasil 1:0 Croacia
3. Primera ronda, Francia 1:1 Corea del Sur
4. Octavos de final Suiza 0:0 (0:3) Ucrania
5. Semifinal, Alemania 0:2 Italia

“No era ése mi objetivo, dirigir cuatro juegos hubiera sido bastante, pero las cosas se fueron dando. Aquellas actuaciones me dieron el quinto partido, y estoy feliz por ello, sobre todo porque me tocaron encuentros sumamente complicados”, confiesa Armando.

Después del evento mundialista y ya en casa, Armando se tomó unas merecidas vacaciones a lado de su esposa Iliana y sus hijos: Jorge Armando, Iliana y Manuel Martín.

Seguramente cuando esto se lea, Armando Archundia estará dirigiendo nuevamente los partidos más delicados e importantes de México y preparando el camino hacia el nuevo objetivo: Arbitrar la Final del Mundial en Sudáfrica 2010.

Para muchos quizá esa meta pareciera algo difícil de lograr, más no para Armando, un hombre acostumbrado a luchar para alcanzar sus objetivos, primero el Título de Economista, el de Abogado, luego ser el mejor árbitro mexicano en la élite mundialista de su tiempo.

Pero también ser el mejor padre, el mejor hermano y el mejor hijo porque Armando Archundia ha sido siempre respetado por sus padres, Don Margarito y Doña María.

Para corresponder a tantas bendiciones que le da la vida, Armando Archundia se propuso desde niño a tratar de ser el mejor en todo.

Hasta el próximo recuerdo arbitral, reciban un cordial saludo de su amigo

Enrique Mendoza Guillén