Para analizar...

 Por: Profr. Enrique Mendoza Guillén  

 

La personalidad arbitral

 

Después de escuchar las constantes críticas de los "expertos arbitrales" al término de cada jornada en el futbol mexicano, me doy cuenta que uno de los conceptos que mencionan con mayor frecuencia es "la personalidad" o la "falta de personalidad" por parte de los árbitros.

 

Pero, ¿qué es la personalidad?, ¿cómo se construye?, ¿qué teorías la conforman?, ¿me conozco?, ¿cómo soy?, estas interrogantes trataré de definirlas en las siguientes líneas.

 

¿Cómo se construye nuestra personalidad?

Aunque se ha usado con frecuencia los test para definir la personalidad de los individuos, esto no es fácil.

 

Comúnmente lo utilizamos para referirnos a la imagen que alguien proyecta públicamente.

 

Sin embargo, esta se constituye de algo que va más allá de las actitudes o la apariencia externa.

 

Probablemente esta expresión refleja el origen de la palabra, ya que el término latino “persona” designaba a la máscara que antiguamente usaban los actores del teatro clásico, quienes la cambiaban cuando necesitaban interpretar a un personaje diferente.

 

Se dice que todas las personas somos únicas e irrepetibles, es verdad, pero ¿cuáles son las características que nos hacen únicos? ¿Cómo las hemos adquirido?.

 

Desde tiempos lejanos se tuvo el deseo de revelar el misterio que entraña lo que nos hace pensar y actuar de forma distinta.

 

En esta larga búsqueda para entender el Yo, surgieron diversas reflexiones que tienen que ver menos con aquella mascara que usaban los actores del teatro clásico que con el propio actor

 

Observe con atención un video casero en el que usted aparezca. Mírese como si fuera otra persona. ¿Cómo la definiría? ¿Detecta algo que no haya notado antes?

 

 

Teorías de la personalidad

Las diversas teorías que se han propuesto sobre el tema a lo largo de la historia difieren unas de otras sobre como se organiza, desarrolla y manifiesta la personalidad.

 

Algunas conceden mayor peso a los factores biológicos y otras a los ambientales y psicológicos.

 

Por lo demás, puede transformarse con circunstancias cruciales de su vida.

 

Para saber como somos, incluso recurrimos a cuestionarios o “test” que funcionan a través de una serie de afirmaciones que juzgamos ciertas o falsas según describen o no nuestro comportamiento habitual.

 

Lo cierto es que, detrás de nuestra forma de ser, hay una larga historia de vivencias, influencias de nuestro entorno y aspectos hereditarios que han contribuido para tener el entramado psicológico que nos define y nos hace únicos.

 

Encontrarse con uno mismo

Conocernos profundamente implica un proceso, a veces complicado, pero fascinante como el más atractivo viaje.

 

Comprenderse a sí mismo requiere cultivar el auto análisis, que parte de asumir una postura crítica y reflexiva acerca de nuestra conducta:

 - ¿por que me gusta eso?

 - ¿por que me siento así?

 - ¿que necesito cambiar de mi personalidad?

 

Conocernos también consiste en aprender a hablar de nuestros sentimientos y hacerlo con amigos o familiares en quienes confiamos, o con especialistas que pueden apoyarnos para vislumbrar situaciones en las que ciertos rasgos de nuestra personalidad dificultan el camino de una vida plena.

 

Una forma mas de conocerse mejor y fortalecer nuestras potencialidades consiste en utilizar algunos medios para expresarnos, como la escritura, la pintura, la meditación, el baile o cualquiera que nos apasione.

 

Toda estrategia que nos ayude a identificar nuestros defectos y cualidades será útil para tener una personalidad saludable que nos permita desarrollarnos con mayor confianza y, sobre todo, felicidad.

 

En lo que nos gusta, en la forma de reírnos, en nuestros sueños e intereses, en la manera que amamos en lo que deseamos, en la música que oímos, y como asumimos responsabilidades y enfrentamos situaciones diversas, es donde reside nuestra personalidad.

 

También reside en la búsqueda de los caminos que nos hacen crecer.

 

En la necesidad de transformarnos, en la posibilidad de superarnos y por supuesto en alcanzar los objetivos que ayudan a construir nuestro futuro.

 

 

Hipócrates

Hace siglos, antes del nacimiento de la psicología científica, el filósofo griego Hipócrates propuso que en el cuerpo humano existen cuatro líquidos o “humores”: bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre.

 

Según esta teoría, alguna de estas sustancias predominaba en cada persona, lo cual definía su temperamento. Si dominaba la bilis negra, el temperamento era melancólico, con tendencia a la tristeza y el pesimismo.

 

Bajo la influencia de la bilis amarilla, se era colérico dominante e iracundo.

 

Por su parte, la flema y la sangre daban como resultado temperamento con cualidades tranquilas e indiferentes en el primer caso, optimistas y alegres en el segundo.

 

 

Sigmund Freud

Con el nacimiento del siglo XX, Sigmund Freud hizo una gran aportación: El Psicoanálisis.

 

Este tenía 2 conceptos fundamentales: el determinismo psíquico y el inconsciente.

 

El primero sostiene que en la mente nada sucede por mera casualidad, sino que todo está determinado por sucesos anteriores.

 

De esta manera, tendríamos que preguntarnos ¿qué provoca nuestro comportamiento? ¿por que tiende uno a reaccionar de una manera y no de otra?.

 

De acuerdo con Freud, nuestra mente es como un iceberg en el que la punta representa la zona de la conciencia, mientras que el resto, la gran porción hacia abajo, representa la región del inconsciente, en el que se hallan experiencias aparentemente olvidadas pero trascendentes en la definición de nuestra personalidad

 

 

¿Cómo soy?

Como si fuera un antiguo actor griego, piense en las máscaras que suele utilizar en su vida diaria: ¿qué se encuentra detrás de estas?...

 

Si piensa en las palabras con las que describiría la personalidad de sus amigos, probablemente usaría “afectuoso”, “reservado”, “tímido”, “audaz”, “confiado”, “suspicaz”, “optimista”...

 

Estos términos son prácticos para precisar las características relativamente estables de alguien a quien conocemos y estimamos.

 

 

En el arbitraje ¿cómo soy?

  • Un pensador muy original.

  • Pienso que todos son honestos

  • Tiendo a actuar impulsivamente

  • Soy una persona muy activa

  • Me enojo con otras personas rápidamente

  • Una persona muy lenta y pausada.

  • Tiendo a criticar a otros.

  • Hago decisiones después de mucho pensar.

  • Me disgusta trabajar con problemas complejos y difíciles.

  • No tengo gran confianza en otras personas.

  • Me gusta trabajar principalmente con ideas.

  • Soy muy cuidadoso cuando tomo una decisión.

  • Encuentro algunas personas difíciles de sobrellevar

  • Una persona muy paciente

  • Busco hacer cosas excitantes

  • Capaz de trabajar por largos plazos

  • Me inclino a hacer juicios apresurados

  • No muestro resentimiento hacia otras personas

  • Tengo gran interés de aprender.

  • No actuó al momento

  • Me irrito por las faltas de otros

  • Prefiero no correr riesgos

  • Soy muy cuidadoso y diplomático

  • Pierdo la paciencia rápidamente con las personas

  • Le gustan los problemas que requieren reflexión

  • Tengo fe en la gente

  • Gozo en llevar a cabo problemas complicados

  • Acepta la crítica con buen humor

  • Se inclina a actuar primero y pensar después

  • Me ofende cuando me critican

  • Me son simpáticos todos

Por lo antes expuesto, concluyo que: el análisis y la reflexión de los conceptos mencionados, deberán ser considerados constantemente en nuestra actividad arbitral, para poder evaluar y mejorar en el terreno de juego.

 

Y ustedes, ¿qué opinan?..

Reciban un cordial saludo de su amigo

Enrique Mendoza Guillén