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 Por: Internet  

Total anarquía

Después de suscitarse los hechos violentos en la tribuna del estadio Luis Pirata Fuente, la agresión de Jair Pereira a Jonathan Fabbro y las patadas dolosas de los jugadores en la pasada jornada de la Liga MX, ahora, en el torneo copero, les tocó a dos silbantes ser sobajados y agredidos, Miguel Ángel Flores y Fernando Hernández, en los partidos Toluca-Monarcas y Tijuana-América, respectivamente, lo cual coronan las vejaciones y menoscabos, entre otras situaciones que han venido soportando los árbitros desde hace varios años atrás a la fecha,  que con el actual presidente de la Comisión, Héctor González Iñárritu, se han acentuado más. Si no, recordemos:

La humillación de Adalid Maganda, en Cancún, al hacerle gestos y ruidos de simio, de parte de los jugadores del Pachuca, así como los insultos de Osvaldo Martínez y Darío Benedetto, diciéndoles “ratoneros” y “cagones”, respectivamente, sin pronunciarse al respecto el plurifuncional empleado González Iñárritu, misma situación que se da en esta ocasión. Lo mismo sucede con la Asociación de Árbitros, que tampoco sale a la palestra para apoyar a sus compañeros.

Ahora bien, debemos mencionar que la Comisión Disciplinaria actuará o procederá acorde a lo asentado en la cédula, en la cual el árbitro Hernández Gómez deberá de explicar “el porqué” de la tarjeta roja que mostró, detallando la causal de conducta violenta y en qué consistió ésta, como puede ser “golpeándome con la cabeza en la cara”, para así dictaminar el castigo a Pablo Aguilar.  Con respecto a Enrique Triverio, también se habrá de especificar el porqué de la tarjeta roja, pues sólo consintió en intento de agresión, ya que solamente empujó sin causar daño. Por lo tanto, la susodicha Comisión Disciplinaria será benévola y lo suspenderá solamente en el torneo copero, lo cual los jugadores se lo agradecerán.

Por último, ¿las designaciones para la siguiente jornada fueron razonadas? Mandan al silbante que no sabe interpretar ni aplicar las reglas, Luis Enrique Santander, al juego de los equipos involucrados en el porcentaje del descenso, Veracruz-Puebla, aunque tendrá una ventaja: no habrá público, por lo cual no tendrá presión.

Pero hay dos designaciones temerarias: la de Eduardo Galván, para el Tigres-Chivas —¿se lo dan para saber si puede ser confiable o para deshacerse de él?—, y la otra es la de Adonai Escobedo, para el partido Jaguares-León, pues es apenas su cabalístico decimotercero partido en la Liga MX, pues debutó en el Apertura 2015 —¿ya estará para este tipo de partidos?—. Ojalá le resulten ambos...

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