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Por: Redacción 

Te recordaremos siempre 

El martes por la mañana recibimos una triste llamada telefónica, al otro lado de la línea se encontraba el Lic. Garza y Ochoa que nos daba la histórica noticia del fallecimiento de uno de los mejores árbitros e instructores mundiales, nuestro querido profesor Arturo Yamasaki Maldonado.

 

De inmediato nos alistamos para prestar ayuda y compañía a su querida esposa que a partir de entonces ya no compartiría su vida con este gran ser humano, y comprendimos que no le volveríamos a ver en el grupo de árbitros profesionales en retiro para compartir el pan y la sal en las excelentes reuniones mensuales con los Fraternos Universitarios, donde la charla y compañía era por demás amena, porque Dn. Arturo nos contaba un sinfín de anécdotas y experiencias tanto personales como profesionales.

 

Estoy seguro que quienes tuvimos el privilegio de convivir con él durante largo tiempo y con más frecuencia en este año, extrañaremos las ya acostumbradas partidas de dominó, donde el profesor solía dictar cátedra.

 

Mención especial para el Lic. José Antonio Garza y Ochoa, quien al recibir la llamada de auxilio de la esposa de Yamasaki, pronto se hizo presente en su casa para resolver los trámites necesarios y poder llevar el cuerpo de nuestro amigo a la funeraria.

 

También reconocer que grandes amigos del profesor Yamasaki y figuras del arbitraje mexicano, como Enrique Mendoza Guillén junto con su esposa y Rafael Herrera Aguirre, desde el inicio acompañaron en la funeraria a la esposa del reconocido instructor, facilitando la atención a los árbitros, amigos y dirigentes que se hicieron presentes para brindar sus condolencias.

 

En nuestra mente quedaron grabadas las palabras del Dr. Edgardo Codesal al concluir la misa de cuerpo presente, donde expresó con gran sentimiento la historia de nuestro amigo, peruano de nacimiento pero mexicano de corazón, que nació, creció y falleció como todo un árbitro de élite.

 

Hoy no está físicamente con nosotros, pero su gran labor y amistad ocupa ya un lugar en nuestros corazones.

 

Hasta pronto profesor Yamasaki, tus amigos te recordaremos siempre...