En la opinión de...

 Por: Profr. Enrique Mendoza Guillén  

Los árbitros y los medios de difusión

Los periódicos ignoraron el futbol hasta mediados del siglo actual. A lo sumo, unos pocos investigadores apasionados en el tema han encontrado algunas menciones breves y poco frecuentes de nuestro deporte, las cuales carecen de todo contenido crítico y por supuesto no hablan de los árbitros, es decir no se les menciona en ningún momento.

Posteriormente, cuando el periodismo empezó a extenderse y a existir una verdadera prensa deportiva, el futbol halló un eco activo en la prensa escrita.

No obstante, hasta bien entrados los años 50 y en todos los países del mundo, los comentarios deportivos se limitaban al relato cronológico de lo sucedido en el terreno de juego, ignorando en su mayor parte los rendimientos de los árbitros.

Sólo recientemente y en base a la competencia, que ha representado la televisión, esa tendencia ha cambiado, actualmente algunos periodistas se ocupan MÁS DE LA CRITICA QUE DE LA CRÓNICA, dando como resultado un problema en la relación entre los árbitros con los medios de difusión, ya que algunos periodistas deportivos se convierten más y más en críticos de los errores arbitrales.

Por lo tanto, se ocupan también del director del juego y tienen la tendencia (en mi opinión demasiado frecuente), de considerarlo como figura clave del encuentro. 

No es mi intención, de ninguna manera, el poner en duda el derecho y la obligación de la prensa de emitir juicios sobre el rendimiento de los árbitros, sin embargo, considero necesario destacar los siguientes puntos:

1.- Algunos comentaristas no conocen suficientemente los reglamentos y las Reglas de Juego ni sus respectivas modificaciones.

2.- Algunos periodistas (sentados en los palcos o tribunas de prensa), contemplan el juego desde un ángulo visual diferente al árbitro y juzgan las acciones en forma diferente a la del director del juego.

3.- Los periodistas no deben olvidar, cuando emiten su juicio, que el árbitro tiene que una tarea muy exigente y precisamente bajo condiciones en que la movilidad del juego y la confusión en algunas acciones hacen que esta labor sea muy difícil.

4.- La crítica sobre el rendimiento del árbitro no debe convertirse en un "proceso negativo", ya que la experiencia nos demuestra que tales "procesos" producen actos de violencia por parte del público y causan una actitud negativa contra el árbitro.

5.- Los periodistas deben evitar crear un ambiente de desconfianza en torno al trabajo arbitral ya que por un lado es injusto y además puede ser peligroso para el prestigio e integridad del árbitro.

Los árbitros, por su parte, han de aceptar con modestia aquellas críticas expresadas en forma justa, moderada e imparcial, ya que a menudo, esas críticas son provechosas pues estimulan al árbitro a que mejore su forma física y técnica buscando liberarse de errores. 

En tales casos sirve más una censura que una alabanza, los periodistas que no se ajustan a este concepto y levantan un culto de personalidad alrededor de un árbitro, cometen un grave error porque el árbitro es un juez deportivo y en tal calidad no debe volverse una "estrella" ya que perdería irremisiblemente lo que para su tarea son cualidades indispensables: MODERACIÓN Y DISCRECION.

Una vez más, reitero que el árbitro es un juez y no una “estrella”, por ello debe negarse a conceder entrevistas y de ninguna manera polemizar con la prensa respecto a sus decisiones, o actuaciones. Tampoco se trata de que tenga preferencia por un periódico o periodista y le confíe comentarios personales o noticias de su entorno laboral.

El árbitro no debe tener relaciones personales con los periodistas ni medios de comunicación ya que dicha relación podría traer consigo la tentación de intercambiar información confidencial por artículos elogiosos sobre su rendimiento, aun siendo inmerecidos.

Hoy en día estamos convencidos que el futbol no puede existir sin los unos ni lo otros, por esta razón, la relación entre los árbitros y los medios de difusión ha de ser fortalecida y profunda bajo un clima de respeto y tolerancia mutuos. 

Los árbitros habrán de ser conscientes de la dificultad que supone formular un informe crítico sobre un partido, por su parte los periodistas deben de comprender lo difícil que es dirigir un partido en donde además de involucrados intereses deportivos y económicos, son juzgados con la ventaja de la repetición e innumerables tomas televisivas que hacen de su labor una tarea más ardua.

Reciban un cordial saludo de su amigo

Enrique Mendoza Guillén